Convenio regulador

Cuestiones a tener en cuenta sobre divorcios y separaciones

LAS CUESTIONES BÁSICAS que deberán tomar en consideración para su divorcio o separación de mutuo acuerdo son las siguientes:

Diferencias entre separación y divorcio

La separación consiste en una autorización que da el Juez a los cónyuges para que puedan vivir separados y repartir sus bienes, pero sin que puedan volver a contraer nuevo matrimonio. Si la pareja se reconcilia, puede dejarse sin efecto en cualquier momento con una simple comunicación al Juzgado.

Con el divorcio, el vínculo matrimonial se disuelve, y los cónyuges pueden volver a contraer matrimonio. No puede dejarse sin efecto con una nueva reconciliación.

Es importante tener en cuenta que desde el año 2005 ya no es necesario separarse como paso previo al divorcio.

Efectos del divorcio y la separación

Los efectos del divorcio y la separación pueden ser personales o patrimoniales y se producen tanto con respecto a los propios cónyuges, como con respecto a los hijos del matrimonio.

Cuando se solicite de mutuo acuerdo la separación o divorcio (como es el supuesto que nos ocupa) se deberán instrumentar por los propios cónyuges mediante el Convenio Regulador.

Convenio regulador

El Convenio Regulador es el documento que recoge el acuerdo alcanzado por los cónyuges para regular los efectos de su divorcio o separación, en relación a sus hijos o sobre ellos mismos.

Los aspectos más relevantes a tener en consideración son los siguientes:

  1. Patria potestad

    Cuando se produce el divorcio o la separación, la patria potestad normalmente será compartida entre ambos progenitores. Significa que deben decidir conjuntamente sobre los aspectos más importantes de la vida de los hijos nacidos del matrimonio (educación, la alimentación, salud, etc.).

  2. Guarda y custodia

    La guarda y custodia podrá ser exclusiva o compartida por ambos cónyuges, siempre en interés de los hijos.

    En el caso de custodia exclusiva (lo más frecuente) los hijos viven con el progenitor a quien le es atribuida, que será quien tenga la facultad y obligación de cuidar a los hijos y decidir sobre las cuestiones ordinarias del día a día. Será éste progenitor el encargado de darle de comer, vestirlo, llevarlo al colegio, al médico, etc. En resumen, el que atienda a los hijos en todo aquello que se refiera a su vida cotidiana.

    La custodia compartida supone igualar los tiempos que los hijos pasan con cada uno de sus progenitores. Ello no implica, por ejemplo, que tengan que vivir cada semana con uno, sino que, combinando los días festivos con los laborales, se llegue a una fórmula de equiparación de tiempos.

  3. Régimen de visitas de los hijos a favor del cónyuge no custodio

    El padre o la madre que no tenga la custodia, tiene el derecho y la obligación de tener en su compañía a sus hijos durante un tiempo al mes. Normalmente, se conceden los fines de semana alternos, y la mitad de las vacaciones escolares. No obstante, se puede establecer el régimen de visitas que mejor se adapte a las necesidades de los progenitores y de los hijos en común, en función de cada caso concreto.

  4. Pensión de alimentos a favor de los hijos

    El progenitor que no viva con los hijos deberá abonar al progenitor que los custodia una pensión de alimentos a favor de los hijos. El importe de esta pensión se determinará en base a las necesidades de los hijos y la situación laboral y económica del progenitor que debe abonar la pensión.

    Esta pensión se actualiza anualmente conforme al IPC (según variaciones fijadas por el Instituto Nacional de Estadística u organismo equivalente).

    Por otro lado, respecto de los gastos extraordinarios (aquellos que no son previsibles en materia de educación o sanidad, como por ejemplo un aparato odontológico o clases particulares) deberán decidir los cónyuges si deben ser sufragados por ambos cónyuges por mitades iguales o serán incluidos en la propia pensión por alimentos.

  5. Pensión compensatoria

    No es obligatoria. Solamente cabe cuando exista un desequilibrio económico entre los cónyuges tras la ruptura. Significa que el cónyuge que esté en mejor situación económica entregará al otro una pensión mensual (aunque se puede pactar la entrega de una cantidad a tanto alzado) siempre teniendo en cuenta la cuantía del salario que perciba el obligado a su pago, la dedicación a la familia del cónyuge con desequilibrio económico, su posibilidad de acceso al mundo del trabajo, etc.

    Esta pensión también se actualiza anualmente conforme al IPC (según variaciones fijadas por el Instituto Nacional de Estadística u organismo equivalente) y podrá cesar si el que la percibe vuelve a contraer matrimonio, convive con otra pareja de forma estable, o bien venga a mejor posición económica.

  6. Uso de la vivienda y ajuar familiar

    La vivienda suele atribuirse al cónyuge que tenga la custodia de los hijos, puesto que es éste el que tiene la obligación de su guarda. El ajuar doméstico se queda normalmente a disposición de quien tiene el uso del domicilio conyugal, pero puede pactarse en función de cada caso concreto.

  7. Bienes comunes del matrimonio. Su reparto.

    Los cónyuges pueden aprovechar para repartir como deseen los bienes en común del matrimonio en el propio Convenio regulador.